Pasión por conocer, pasión por aprender, pasión por enseñar: Releyendo a Edith Litwin

En el marco del Congreso TIES 2012, tuvo lugar un simposio dedicado a recordar a la Profesora Edith Litwin y revisitar los sustantivos aportes que […]

En el marco del Congreso TIES 2012, tuvo lugar un simposio dedicado a recordar a la Profesora Edith Litwin y revisitar los sustantivos aportes que nuestra querida maestra realizara al campo de la teoría de las prácticas de la enseñanza y la tecnología educativa.

El encuentro convocó a colegas, amigos, discípulos, docentes e investigadores. La profesora e investigadora argentina residente en Barcelona, Alejandra Bosco, presentó la mesa, recuperando la trayectoria de Edith Litwin y su permanente compromiso con la educación pública desde su regreso a la UBA con la reapertura democrática. La primera disertación del simposio estuvo a cargo de Juan de Pablo Pons, catedrático de la Universidad de Sevilla, quien enmarcó la obra de Edith en el análisis de la construcción de la tecnología educativa como campo, destacando su rol en la introducción de las TIC en todo en ámbito latinoamericano y en la recuperación de enfoques teóricos críticos que buscaban romper con el dominio anglosajón en el campo.

En representación de la cátedra de Tecnología Educativa (FFyL, UBA) de la que Edith fuera profesora titular por más de veinte años, Marilina Lipsman, Subsecretaria de Innovación y Calidad Académica de la UBA, analizó la contribución de Edith desde la perspectiva de la innovación en las políticas públicas. En este recorrido se refirió a algunas de sus principales creaciones: UBA XXI, el Programa de Evaluación de la Docencia en la Facultad de Filosofía y Letras, la Maestría en Didáctica, el proyecto Polos de Desarrollo para los Institutos de Formación Docente, el Centro de Innovación en Tecnología y Pedagogía de la UBA, el Secundario a Distancia, la Maestría en Docencia Universitaria. En todos estos proyectos, verdaderas incubadoras de innovación, Lipsman destacó que su preocupación permanente por la democratización del conocimiento estuvo siempre acompañada por la necesidad de generar nuevas y cada vez más desafiantes oportunidades para aprender.

El legado que dejan los maestros puede rastrearse en las huellas que dejan en sus alumnos y discípulos. Silvina Casablanca se situó en este lugar para pensar algunas contribuciones de Edith, desde los ecos que en ella despertaron sus trabajos. Y desde este lugar recuperó el énfasis en la didáctica y no en los artefactos, la clase como objeto de estudio de la buena enseñanza, los vectores analíticos desde donde analizar la clase, los escenarios para pensar la tecnología en la educación, sin olvidarse de los finales abiertos y las preguntas que siempre abrían a nuevos debates y controversias. Silvia enfatizó la “hospitalidad intelectual” de Edith y la invitación permanente “a subirte a sus sueños”. Por su parte, Adriana Gewerc, especialista argentina del campo de la Didáctica y desde hace muchos años profesora de la Universidad de Santiago de Compostela, eligió un sugerente y emotivo camino para analizar los aportes de Edith: recordó la primera clase a la que asistió, una clase que marcó su formación inicial en Córdoba y que le permitió recuperar sus propuestas didácticas y la reconstrucción metaanalítica que permeaba muchas de sus clases. Finalmente, Alejandra Bosco reconstruyó los aportes de Edith a la investigación educativa, y su incidencia en la definición de sus propias líneas de trabajo.

Juana Sancho y Lourdes Montero cerraron el panel trayendo al auditorio anécdotas y recuerdos en los que se revelaban miradas compartidas de la tecnología y la preocupación también compartida por lograr que, en el vínculo educativo, el alumno conserve siempre su propia voz. “Pasión por conocer, pasión por aprender, pasión por enseñar. Esto es lo que nos contagiaba Edith”, concluyó Juana Sancho en el cierre de su comentario. Lecciones de una gran maestra en el aula y, por sobre todo, en la vida.